sábado, noviembre 13, 2010

Nunca Un Auto


En la ciudad del caos vial y del tráfico infinito, en seis meses he estado en tres accidentes en el transporte público, obviamente.

Primero: Iba felizmente en el Londres del siglo XIII, o por lo menos la novela que leía me transportaba a tan maravilloso panorama lleno de carruajes, trajes, caballeros con bastón y sombrero y un perro gigante asesino, El Perro de los Baskerville era lo que leía y como siempre me pasa con buenos libros ni me entero dónde estoy (causa de que me haya pasado de la parada indicada más de una vez) y la música en mis oídos me ayuda a mantener una estancia cómoda.

Sentí cuando el micro se detuvo, una parte de mi muy lejana atención, allá por el desván me hizo darme cuenta de un sonido a cristales rotos, pero lo que me movió a levantar la mirada y entrar en el mundo real fue una mujer que estaba histérica gritándole a una niña "TODO ESTÁ BIEN, NO TE ESPANTES, TODO VA A SALIR BIEN", lo gritaba tan fuerte que provocó que la pequeña se espantara más por sus gritos que por el accidente. Me quité los audifonos y vi el parabrisas... mejor dicho, ya no vi el parabrisas (supongo que ése era el cristal roto), la mujer del conductor lo iba regañando porque él sabía de la falla de los frenos y nos fuimos a estampar con otro micro. Nada grave pero nos bajamos del transporte y nos fuimos en otro.

Culpable: El hombre del micro por ignorar tan insignificante detalle como son los frenos.

Segundo: Transbordaba a una combi que me llevaría a mi antigua morada, iba llena y el conductor me abrió la puerta del copiloto, trataba de ignorar el tráfico que se veía delante de nosotros; apenas avanzamos una calle y dio con otro auto que salía de una avenida pero iba en reversa (aún no comprendo porqué) y pues la combi dio de mi lado contra el auto, resignada suspiré y bajé porque aquello iba a ser una discusión larga, larga. Me subí en otra y de igual manera del lado del copiloto. No cae un rayo dos veces en el mismo lugar, ¿cierto? Fue una de las pocas veces que tal dicho resultó cierto.

Culpable: Creo que 50 y 50. El de la combi era un imbécil por no darse cuenta de que un auto salía de una avenida; el del auto era un imbécil porque ¿a quién se le ocurre salir en reversa en la Zaragoza en hora pico?

Tercero: Hoy. Micro, como siempre. Yo venía maldiciendo mi suerte por haber tenido que trabajar en sábado y porque mi día lunes me lo quitaron. Tenía planes. Todo se arruinó. Yo no aprendo.

Entonces, estaba a punto de bajarme cuando nos encontramos en una reducción de carriles y en esta ciudad "pasa el que apaña", nadie cede el paso, todos son ineptos conductores, como sea, un auto rojo apañó antes que el micro pero este venía en Babilonia y no se detuvo, el pobre auto quedó sin defensa, semidestruido y era seminuevo, el conductor era una joven no más grande que yo. Pobre.

El del micro se detuvo delante y me bajé, pensé que se iba a detener y empezar a discutir y todo eso, cuál fue mi sorpresa que unos segundos después el del micro se dio a la fuga.

Culpable: El del micro por estar viendo a nosédónde. la chica no se adelantó repentinamente, era obvio que el del micro tenía que detenerse. No lo hizo. Imbécil.

Por esto es que nunca en la vida voy a comprarme un auto. Jamás. Y no es porque no me gusten, de hecho si viviera en un pueblito relax me compraría un Cooper, me encanta el modelo pero es que en esta ciudad donde no hay educación vial la verdad es arriesgar dinero y mi vida.

Además en este país aún hay mucho machismo. Nunca falta el idiota que siempre diga que las mujeres no servimos para conducir como si los hombres jamás se accidentaran. Nadie respeta las reglas, ni los semáforos, ni el reglamento ni a las madres, propias o ajenas.

Las inconveniencias de poseer un auto son mayores que los beneficios. Es claro la comodidad que representa, más si sueles salir de viaje o alguna emergencia médica, pero sin él no pagas impuestos, todos los que conlleva tener un auto, menos contaminación, menos tráfico.

No digo que en el transporte público no arriesgues tu integridad física, además de compartir el vehículo con cada ente que asusta, que apesta y uno que otro depravado, pero piénsalo de éste modo a la hora de un accidente lo único que cambia es tu ubicación en tal, o estas en el micro o en el auto que acaba de ser destrozado.

Hasta ahora no han sido accidentes fuertes, no he salido siquiera con un rasguño y no pasa de que los autos y sus dueños se lleven la peor parte pero creo que un auto menos, en este caso el mio, ayuda tanto al medio ambiente como al transito.

La única manera de que en algún futuro lejano me compre un auto, sería cuando el tipo de El Transportador me venga a enseñar a conducir, el auto sería el batimovil, pero el de la primera generación, el grandote que parece tanque... 

Me lo llevo en negro.

2 comentarios:

one way dijo...

jaja, totalmente cierto, y además cuando sí se paran a responsabilizarse del choque aplican la de: me quedo a la mitad de la calle y me vale madres todos los demás... sí estamos jodidos en educación vial y eso se refleja en nuestras mentalidades como sociedad etc. ... Buena opción la del baticoche creo que sólo así se puede andar normal en la selva vial...
bye

Mar dijo...

Aunque sería un caos similar si todo mundo tuviera un batimovil, ese derecho nos lo reservamos para algunos.

Saludos, one way.