lunes, diciembre 20, 2010

Súper Delincuente

Estimado y non grato asaltante volador imaginario:

Yo sé que a usted le gustan los retos, y que dentro de sus diversiones está el sentarse a observar detenidamente cada uno de los movimientos realizados en la casa de la Sra. Hudson, actual casa en la que resido, aunque nunca lo he visto ahora sé que siempre está al asecho.

Antes que nada y debido a las señas de alarma de la Sra. Hudson quien me ha hecho consciente de las habilidades extra-humanas que usted posee, como burlar la vigilancia constante de las patrullas que pasan por el barrio, la excesiva y odiosa iluminación de la vía pública, el volar hasta el segundo piso, sostenerse sobre una pared completamente lisa, deslizar el gran ventanal el cual no ha sido engrasado por años y ahora representa una gran fuerza de fricción tengo que felicitarlo y admirarlo por tener tan sorprendentes habilidades y destrezas además de tener la suficiente delicadeza de entrar a mi habitación para llevarse mis... ¿libros?

Ahora que me permito ciertas deducciones, supongo que usted es un seguidor de mis lecturas, que observa las horas que paso en el sillón leyendo, supongo que mi versión de Mujercitas le ha de haber fascinado y ahora no pierde la oportunidad de querer llevarse mi ejemplar. ¡Es usted un vil villano!

Me pregunto si con tan grandes habilidades no ha pensado en dedicarse a la actuación o como doble, tal vez como acróbata de circo o apareciendo en la tele, porque eso de volar y sostenerse sobre el muro con una mano para deslizar la ventana ni siquiera Peter Parker podría hacer sin súper poderes.

Sé que tarde o temprano va a entrar a hurtadillas por la ventana, sólo le pido que si estoy dormida no haga mucho ruido porque se me dificulta volver a reconciliar el sueño si me despierto a media noche, cierre la ventana después de entrar y después de salir por las dañinas corrientes de aire y si en dado caso me llego a despertar gritaré, esto por recomendación de la mismísima Señora Hudson aunque no se exalte, con la puerta cerrada por dentro no podrán entrar, así que tendrá el tiempo suficiente para elegir el ejemplar que más le simpatice, y si me permite podría darle unas recomendaciones de lectura.

Sin más por el momento y habiendo planteado una previa relación con usted sólo espero que su estadía en mi dormitorio sea de su agrado y si no es mucha molestia no me perdería una de esas demostraciones de sus habilidades en cualquier otra circunstancia.

Atte:

La chica cuya ventana abre por las tardes.

PD. Tanto rollo por una maldita ventana abierta. ¡Carajo! Tengo tendencias claustrofobicas, en tales circunstancias deberían preocuparse más por lo que está adentro que el ser imaginario  de fuera.


lunes, diciembre 13, 2010

Solo Un Miedo

Cumpliendo con mi propósito de prestar atención a mis blogs que son escapes para las voces en mi cabeza y reflexiones que si bien algunas rayan en la locura son entretenidas, por lo menos para mí y sobre los temas más variados por la simple y sencilla razón de tomar el teclado y plasmar las ideas que se me vienen a la cabeza justo como lo hago ahora me dispongo a tratar un tema: El Miedo.

No cualquier miedo y sobre todo no el  miedo universal porque para eso se necesita una vida entera y si al caso jamás se terminaría por la gran variedad de miedos que podemos llegar a desarrollar incluso en un sólo día.

El miedo es una emoción por lo regular considerada negativa, muchas veces es el muro que evita que te arriesgues respecto a todo, por otro lado es la malla de seguridad que te salva la vida, existencia o lo que sea. Mi opinión respecto al miedo es cien porciento relativa, todo depende, quizás por mi tendencia voluble, quizá porque temo las declaraciones inmutables, y ¿ese temor es malo? No lo sé.

Tratando de concentrar mi atención al objetivo del post es un miedo en particular: el miedo producto de la inseguridad.

Tarde o temprano todo mundo ha sentido aquel miedo que surge cuando caminas a media noche por calles solitarias y temes que en cualquier esquina salga algún maníaco que mínimo te pedirá tus objetos personales, en caso de las mujeres hay males peores que el hecho de que amenacen tu existencia, y ahora con la gran diversidad sexual y la aceptación de la misma, creo que los hombres comienzan a temer también por su integridad física.

Sólo me han asaltado una sola vez, para mi gran fortuna/desgracia, fue hace años y no fue nada grave, donde solo perdí un celular y doce pesos, aquello por lo bueno o malo de ser pobre, todo depende de la perspectiva.

Mi celular actual tiene una edad de cuatro a cinco años por lo que se ganó el apodo de chicharrón gracias a una compañera de trabajo, ahora mi objetivo es una Black Berry y tras expresar mi deseo en voz alta mi padre me dijo que no porque me la robarían.

Si tomara decisiones con el temor de que me lo van a quitar jamás saldría de casa, ni siquiera usaría mi reloj y se me hace una reverenda tontería no comprarme algo por el simple temor de que me lo roben, como dice mi hermana: Cuando te toca, te toca, no importa qué celular lleves encima (hace poco la asaltaron y le quitaron uno de sus celulares, el más viejo, aquel que precedió a los llamados tabiques y que en el mercado negro ya ni siquiera son rentables).

Ahora bien, mi casera me comentó que también le da bastante miedo salir a la calle por los asaltantes "por eso casi no salgo de la casa, me da mucho miedo"

Tal afirmación me lleva a pensar en el mundo de revés, ya sabes, en aquel donde los delincuentes estén libres y los buenos encerrados en la cárcel por seguridad.

No estoy de acuerdo con ceder a los malos nuestras calles y nosotros no recluyamos en nuestras casas, que si me preguntan, estoy de acuerdo con eso de tomar la ley en nuestras manos, sé que es medio salvaje y no es que quiera que sea como en Texas donde todo mundo ande cargando una Magnum, aunque aquí entre nos me gustaría una Winchester, aunque considerando lo que pesan y el tamaño no la hagan algo utilizable, como sea, el punto es que quiero una Black Berry.

viernes, diciembre 10, 2010

Delicadeza

Soy feminista, todo mundo que haya leído el blog debe de saberlo, aunque trato de mantener una actitud algo equilibrada, muy poco de hecho. Me pasé creo que más de una semana escribiendo post sobre el feminismo, que si quieren releer es por aquí, acá y aquí; ¡ah caray!, una más por acá. Vaya que me explayé, pero a pesar de la siguiente afirmación crítico a las de mi genero.

Muchas crecieron con la idea de ser damiselas en peligro, de necesitar especiales cuidados y tratos delicados; culpen a los hermanos Grimm o a Hans C. Andersen y las costumbres y demás, pero mira que ser delicadas no es divertido.

Mi forma de ser es más como Jo Marsh y siendo un personaje creado por una de las primeras escritoras feministas se entiende que la mujer no es tan delicada, que el jugar con los chicos es una forma de igualdad y de divertirte a lo grande.

Todo el sermón anterior porque hace poco más de una semana se presento cierta situación: el pasillo de mi nueva vivienda empezó a oler a gasolina, muy levemente, no era para asesinarnos ni nada por el estilo y supuse que la casera quizás estaba preparando la hoguera para Chase (perro de su propiedad que no deja de ladrarme) y me metí contenta a mis aposentos preparándome para bajar en cuanto el sacrificio comenzara.

Dieron las nueve de la noche y como no sucedía nada y yo tenía bastante sueño decidí poner una película y acostarme, creo que fue la de Corazón de Caballero con Heath Ledger. Me gusta bastante aunque es algo extraño y emocionante escuchar We Will Rock you de Queen antes de la justa y te hace desear una lanza y una armadura... ¿ustedes no?

Volviendo. Cuando apagué las luces comencé a escuchar murmullos en el pasillo los cuales comenzaron por culparme de tal olor por parte de mi vecina:

"Huele a insecticida, es que nos va a hacer daño ¿no será la muchacha que estará pintando algo?"

Eran los sabios y congruentes argumentos de la mujer, lo que al principio me causó risa por el tono preocupado con que los decía, como si alguien tratara de asesinarnos mientras durmiéramos. Los ignoré pero después de que se prolongaron por más de cinco minutos decidí aparecerme ya que no se atrevía a tocar la puerta simplemente y preguntar, supongo que era más interesante hacer suposiciones e inventar chismes.

Abrí la puerta y aclaré que el olor no era insecticida sino gasolina (soy medio alérgica a los insecticidas, en cuanto los olfateo comienzo a estornudar incontrolablemente) y que yo no era la causante; pero la mujer dentro de su lento o inexistente razonamiento seguía necia en que el olor nos mataría a todas. No pude evitar reírme lo cual la molestó bastante.

Vivimos en en D.F., eso quiere decir que una gruesa capa de agentes tóxicos flota sobre nuestras cabezas y que aspiramos tan saludable aire cada minuto de nuestra existencia; lo quiere decir que estamos capacitadas para soportar un leve olor a gasolina y a menos que la mujer viva secretamente en una burbuja con aire purificado, lo cual dudo, el olor no la iba a matar (desgraciadamente), aunque después se adjudicó cientos de males.

Tales comportamientos me desagradan. Tengo tías en cuyas alacenas en vez de trastes están llenas de medicamentos y tiene hijos que desde los diez años sufren de gastritis y miles de males más.

Me enoja que las mujeres se comporten como seres débiles y delicados y que cualquier incomodidad puede matarlas, que critiquen a quienes nos gusta la libertad sólo porque a ellas les parece "salvaje" o incorrecto en la mujer y que esperen a que el hombre resuelva su existencia.

El mundo es cruel y como lo tratamos puede que algún día le de por asesinarnos, ¿a caso las mujeres debemos ser las primeras en caer? ¡Claro que no!

¡Jebús! Mujeres, déjense de actitudes quisquillosas y descubran sus límites, es entretenido y educativo.

martes, diciembre 07, 2010

De Sras. Hudson

Las Caseras o "Nanny" como llama Sherlock Holmes a la Señora Hudson son una clase de personas bastante interesante.

Es fuera de lo común como es que Holmes se quejaba de que la Sra Hudson lo ignoraba y hacía todo lo posible para no entrar a su habitación, siquiera a dejarle el servicio de té. Ojala todas las caseras fueran iguales pero mi corta experiencia con estas personas que rentan espacios para vivir me ha enseñado que las cosas son todo lo contrario.

Mi trato con caseras comenzó hace poco más de un año, debido a que una amiga ya rentaba y su casera es la personificación de mujer chismosa. Supongo que al principio adjudiqué tal comportamiento a que vivía completamente sola, sus hijos están fuera del país y por lo que sé no tiene parientes cercanos y no teniendo vida propia se dedico a fisgonear la vida de los demás, y más de cerca, la de sus inquilinos.

En mi corta experiencia de independencia he tratado con dos caseras; la primera era una mujer bastante liberal, alivianada pero igual, algo entrometida, tan así que se convirtió en una especie de gurú para mí ya que fue la que casi me quitó el dolor de cabeza y dándome consejos, supongo también porque en mí veía a la hija que siempre deseo y nunca tuvo, pese a todo eso la señora me agradó.

La segunda y actual casera es una mujer mayor la cual ya demostró su interés malsano en mis actividades. No niego que es amable pero mira que vigilar de cerca no es muy grato, además de que es bastante estricta en cuanto a comportamientos y actividades después de las nueve de la noche. Para alguien que duerme poco y la noche la ocupaba para escuchar música no es algo grato, pero es aceptable. Supongo que debo agradecer a Hutchinson por tan buen invento ¿cierto?

Reese Hutchinson fue el inventor de los audífonos creo que en 1909 o 1910, aunque los auriculares para la música especialmente se patentaron por la empresa Beyerdinamic por ahí de 1930 o 1940 o algo así, no recuerdo bien; bueno, no importa.

El punto es que es notable cuando las caseras se ponen aún más perspicaces en cuanto a inquilinos jóvenes, pues ambas me recalcaron mi corta edad como para andar viviendo sola por propia voluntad e incluso creyeron que me había fugado de casa.

¿Qué hacer? soy bastante peculiar y me alegro por eso.

Ahora me pregunto cuál es su tolerancia en cuanto a experimentos en mi cuarto, practicar violín a media noche y probar medicamentos adormecedores con el perro, el cual por cierto después de un mes no deja de ladrarme, pero no siempre estará su dueña para cuidarlo y es entonces cuando morderé su oreja izquierda y hacer que me respete.

jueves, diciembre 02, 2010

Lo Dijo Richard Gere

He de tener algo de psíquica pues bien dije que esto ya no sería de publicación semanal y al parecer se ha vuelto mensual. Noviembre se fue y el post que tenía no llegó a la punta de los dedos; llega diciembre y el post planeado aún no sale. Este es otro post. Si alguien no entiende diga tres veces: "Beatle Juice", no sucederá nada pero se reirá por un rato. Si no funciona entonces sólo ignore lo anterior.

Diciembre llegó y por todos lados ya se ven luces multicolores que apagan y prenden, apagan y prenden, apagan y prenden, apagan y prenden, apagan y... ¿en qué estaba? ah sí, las luces que apagan y... bueno, ustedes saben a qué me refiero, los arbolitos, músicas pegajosas, el rojo y blanco, gente hablando de cena, pavos, piñatas y un sin fin de etcéteras más, pero ¿qué pasa para los ateos? y siendo más específicos: ¿qué pasa en mi en estas fechas?

Hace una semana me fui a perder a una zona del centro bastante concurrida por aquellos que se previenen con dotaciones para las festividades; iba sola y la batería de mi celular amenazó con acabarse por lo que tuve que aguantarme a los ruidos mundanos a mi alrededor, entre ellos varias conversaciones sobre nacimiento/muerte de Jebús. Mi vecino cristiano me informó que ellos no festejan nada en diciembre y muchos se han desahogado en sus blogs con lo tanto que detestan estas fechas y la hipocresía al tope por aquellos que recuerdan a sus familiares solo en estas épocas. ¡Qué pena!

Siendo atea festejo, obviamente, sólo un nacimiento realmente importante: El mio.

Vengo de una familia medio católica, se acostumbra a hacer cena el 24 y el 31, lo cual siendo honestos agradezco enormemente por los deliciosos banquetes que se preparan y no tiene nada que ver con ser hipócrita, sencillamente porque no me vuelvo católica el 24, y mucho menos regreso a ser atea el 25 (aunque si me dan dulces por actuar como si lo fuera podría hacer una excepción. Supongo que es como en tiempo de elecciones, si vas y prometes votar por "X" partido para que te den una despensa pues lo haces, aunque el día de las votaciones ni siquiera te levantes para ir a la casilla).

El ser ateo no significa que nos pongamos como Liza Simpson y ni siquiera asistamos a banquetes, aún siendo budista; lo dice Richard Gere al final, cuando Liza por fin decide reunirse con su familia, y si lo dice Richard debe de ser una verdad absoluta, casi una ley inquebrantable.

Tal vez los ateos no nos reunamos para festejar el nacimiento ¿o no-nacimiento? de alguien o algo, pero en mi caso es muy importante la convivencia familiar... sí claro, ni siquiera yo me lo creo: Yo asisto por la comida, por los regalos, el ponche y los dulces, porque ¿quién extraña las riñas familiares que siempre surgen en esos días? Nadie se escapa del borrachazo, propio o ajeno, nadie se escapa del tío que te abraza a cada rato ni de los primos llorones y molones, pero qué satisfacción es sentarte a la mesa con un pavo a punto de ser repartido y ponche o tequila, dulces y demás.

Hago un llamado de conciencia a todos los ateos que se rehúsan a disfrutar estas fechas, tal vez no estemos de acuerdo con las religiones, tal vez el no asistir lo consideramos como protesta en contra de, tal vez tu ego te diga que es hipocresía asistir, pero yo digo que lo importante es el objetivo por el cual lo hagas. Puedes asesinar a Hitler por venganza o por justicia, aparentemente es lo mismo pero pregúntale a Harry cuando entendió la no-importancia de la profecía si es lo mismo matar a Voldemort por tener que o por que se lo merece.

Mmm, creo que no se entiende. En resumen: Vayan, coman, beban y abracen, pero no por motivo religioso, simplemente por gusto.

RAmen.