jueves, febrero 10, 2011

Tacones Y Biblioteca

¡Vaya! Abandono de nuevo ¿Quién lo sospecharía?

Vamos, hay que dejar las culpas a un lado. Sé que me extrañan... de hecho no lo sé y si no lo hacen, bueno, el caso es el mismo.

En las últimas semanas he vuelto a mi querida costumbre de pasarme días enteros rodeada de estantes con libros, mi olor favorito, mi pasatiempo favorito, mi oasis en el desierto y todo lo empalagoso que se puedan imaginar. Si los dejo todos pegajosos ustedes disculpen, eso pasa cuando hablo de libros y bibliotecas. También de películas. Y música.

Cuando todos los efebos adolescentes se encontraban de vacaciones solían llenar la biblioteca sólo para ocupar las computadoras con internet y conectarse al messenger y demás redes sociales. Curioso, yo acudo para alejarme de todo eso, como sea, no importa.

Ahora que las clases se han reanudado me alegra ver que la biblioteca luce más vacía, así que elegí tres libros, después de revisar de nuevo los ejemplares de Emma... lo que me recuerda: "Si alguien encontró un escrito en un ejemplar de Emma de Jane Austen en la Vasconcelos, devuélvalo, ES MÍO"

Concentrándome en el punto del post: La gente ignorante abunda en el mundo, todos lo saben y por lo regular no me importa hasta que esa gente se entromete en mi mundo.

Especificaré: ¡Cómo odio a la gente cuando no se sabe comportar en ciertos recintos y espacios que merecen toda la consideración y respeto que podamos otorgar!. En el cine no falta la tonta con el celular sonando cada cinco minutos durante toda la función, tampoco falta la imbécil que contesta; no falta la parejita detrás de tu asiento pateándolo o besándose y haciendo asquerosos ruidos de succión o explicándose mutuamente cada maldita escena de la película como si de retrasados mentales se tratara. Gracias, efebo, por describir la escena que todo mundo está viendo, no podríamos entenderla sin tu sabia intervención. Lo mismo aplica en teatros y museos.

En la biblioteca abundan los murmullos pero solo basta con que encuentres un lugarcillo tranquilo y te acomodes para ignorar a todo el mundo, con o sin música, dependiendo si te distrae o no. Para mí, la mejor forma de leer es sola, sin distracciones ni miradas a hurtadillas. Por eso me encantan las grandes bibliotecas puedes ir en busca de un buen sitio para echar raíces.

En estas visitas hubo un pequeño detalle que solía sacarme de mis casillas: Los Tacones Ruidosos. En cada bendita visita no faltó la tipa que paseaba de un lado a otro con sus ruidosos y molestos tacones, iba y venia, subía y bajaba, se tropezaba y se iba de nuevo. Tiqui, tiqui, tiqui, tiqui, tiqui...

Bah!, en verdad me desesperaban las mujercillas moviéndose de un lado a otro anunciando su visita a todo el mundo con sonidos cadenciosos y estresantes. ¿Para qué ir con tacones a la biblioteca? Si es por alcanzar los estantes altos, eso se arregla con la ayuda de otro libro o banquillos que he visto en los pasillos. Uno va a la biblioteca a ser Nerd, los Nerd no necesitan tacones, puedes ir con tu playera a cuadros como Clark Kent y nadie te verá feo, puedes ir con tus lentes de fondo de botella y estarás en tu elemento.

En una biblioteca hay cerebros cultivándose, recuerda que una sola y pequeña alteración en la incubación y el resultado puede dar un ser entre los Alfa y los Beta, ¿Qué será de aquel individuo?, ¿En verdad quieres eso en tu conciencia?

Sí, estoy escuchando Limp Bizkit ¿Y?

6 comentarios:

Lobita Nocturna dijo...

Eso estuvo loquísimo... :O yo no uso tacones, los tengo pero la última vez que me los puse fue allá por el 2009 para una presentación de música.
Eh... lástima, mi biblioteca local se llama Octavio Paz Lozano, no Vasconcelos :/ y sí, es estresante lo de los ruidosos, ¿sabes qué es peor? ir a las 5:30 al cine y descubrir que la sala está hasta el cuerno de adolescentes (generalmente hombres) moliendo y niños gordos, puercos y chillones. Es todo. Saludos!!

Mar dijo...

Sabía que yo no era la única sufriendo por tonterías de los demás.

Saludos, Lobita.

Anónimo dijo...

Te entiendo totalmente, precisamente anoche asistí a una conferencia sobre la literatura de Cortázar y Borges, ¡y junto a mi se tuvo que sentar un tipo que no paraba de rumiar con un chicle!

Saludos!

Nati dijo...

jaja Esos tacos que molestos!!! Comparto la misma pasión que vos por los libros, ese olorcito, ese sabor que te dejan las letras... me fascina!

Lobita Nocturna dijo...

D: ¿qué crees? recién salía ayer de tu post cuando me enteré que en la Vasconcelos tendrían un taller de TODA una semana sobre Poe. ¡Me quiero morir! Iré allá a donde está el busto de Beethoven a llorar largo rato. Sniff.

Mar dijo...

Hasta ahora no he podido deducir de dónde carajos sale tanta vaca que masca chicle en todos lados, Ana Eel, es un misterio que no he resuelto aún.

Naty, bienvenida al blog y bien por tu pasión por los libros.

Lobita, lo sé, lástima que al igual que tú no voy a asistir, lo peor es que yo no tengo un busto de Beethoven donde llorar, aunque supongo que mi escritorio servirá de la misma manera.