lunes, marzo 28, 2011

Masoquismos

Todos somos masoquistas en algún grado, mínimo, máximo, intermedio o de todo un poco. Me explico.

Acabo de comer uno de los peores helados que haya probado jamás. Chicle me sugirió tirarlo pero en mi religión eso es blasfemia, además solo sabía feo, no me iba a matar. Tenía la esperanza de que en la siguiente cucharada su sabor mejoraría. La misma esperanza que tuve cuando fui a ver Soy Leyenda varias veces con la esperanza de que Will no hiciera caso a Fred, o que se levantara más rápido antes de que los perros los alcanzaran o de que se diera cuenta de que la cura funcionaba con hielo. Además, no soy lo suficientemente snob como para despreciar a aquel helado tan feo, digo, el no tiene la culpa de que lo hayan hecho así de horrible aunque en cada bocado maldecía. Bueno, tampoco lo controlo todo.

Sé que no soy la única, sé que más de uno tiene algún masoquismo, como el hecho de leer cosas que nos desagradan (aunque quizá sea para tener de qué quejarnos alegremente), escuchar cosas o hacerlas, como trabajar, por ejemplo; aunque eso no se considera netamente masoquismo sino instinto de supervivencia y ahora que lo mencionan, ¿qué diferencia hay entre el helado normal y el orgánico?, porque todo lo que comemos es orgánico, hasta comer aserrín es comer algo orgánico. No comemos tierra porque no es orgánica (¿o sí?), bueno, una vez lo hice pero no con la intención de alimentarme, claro.

Por ejemplo, yo soy masoquista en cuanto a lo que leo, lo más lejos que he llegado es leer El Apando y por si no había tenido suficiente con eso, también me di el lujo de ver la película, si eso no fue masoquismo entonces no sé lo que fue. ¿Que era un trabajo para la escuela?, sí pero ¡caray! ¿cuántas tareas no se pueden comer los perros o cuántas veces no se pueden morir las abuelitas? aunque siendo honesta, jamás he asesinado a un pariente para no entregar la tarea. De hecho, cuando en verdad uno se murió entregué todos mis deberes con lujo de detalles y obtuve unas notas bastante altas. En lo personal, preferí hacer tarea que ir a un entierro. Es otra historia.


Ahora bien, ¿el masoquismo es malo?


En La Apología de Sócrates hay una parte en la que describe cómo el dolor puede ser una fuente de placer (lean bien, dije Sócrates, no Sade) y lo señala cuando le quitan los grilletes y comienza a sobarse la zona en donde los metales lo lastimaron, aquello supuso para él un placer, un placer venido de un sufrimiento causado por los grilletes. Si no le hubieran puesto grilletes no hubiera tenido la ocasión de sentir placer después de que se los retirarán. Aquello puede llevar a conclusiones enfermas, como aquellos que se cortan la piel para sentir placer, eso no esta bien. Un optimista diría que Sócrates vio el lado bueno de algo malo, aunque luego vino la cicuta, entonces el optimista es un idiota ¿cierto?


¡Vaya! me desvío demasiado.


Analizando. Desde el comienzo a la humanidad se le da eso del placer por el dolor: inventarse Dioses, inventar sacrificios, tener hijos y etcétera, así que la respuesta a la pregunta podría ser un gran No, pero no vemos bien a aquellos que se cortan entonces podríamos decir que el masoquismo Sí es malo, o simplemente para no meternos en problemas, podemos sugerir que todo en esta vida es relativo y cambiar de tema.


Y por allá ¿cómo está el clima?

4 comentarios:

un alérgico dijo...

Me gustó comprobar que, leyendo tu entrada, no tuve que ser masoquista.

Mar dijo...

Me alegra que así fuera.

Anónimo dijo...

Saludos:

¿El clima? Este cielo es abrasador, y yo necesito lluvia para estar saludable, no sé por qué diablos me mudé al desierto…

Masoquismo… supongo…

No coincido con considerar masoquismo la situación expuesta en la Apología de Sócrates ya que el placer proviene del “alivio” del dolor, no de éste en sí. La considero más bien acorde a la idea de que el dolor cava pozos para que después quepa mayor alegría. Esto no significa que el dolor sea algo que disfrutemos, sino algo que debemos enfrentar con paz mental, y que nos permitirá valorar más nuestros bienes, como el “simple” bienestar físico al de recuperarnos de una enfermedad.

Sobre el trabajo como masoquismo, también sufro, pero recuerdo la frase de Quino que dice: “La vida es linda, pero muchos confunden lindo con fácil”, creo que su idea de la vida se aplica a mi trabajo.

Mar dijo...

Hola, Ana Eel, tanto tiempo sin pasar por aquí.

En cuanto a lo de la Apología de Sócrates creo que nos llevaría a una discusión argumentativa en círculo; pero bien podría sanjarse con el argumento de que sin blanco no habría negro, sin guerra paz y cosas por el estilo.

Yo también necesito lluvia para funcionar.